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martes, 2 de septiembre de 2014

8 alimentos que no debemos consumir

Principalmente yo no puedo decirle a la gente que debe comer y que no. Muestro lo que creo es mejor para el individuo y algunos alimentos son menos invasivos y corruptores en el sistema humano. Nunca he sido partidaria de estar consumiendo porquerías, como me gusta decirles para imponer ese golpe psicológico más fuerte.
¿Que si como dulces? Claro que sí. Pero no vivo atragantándome de ellos, ni muero por escoger un refresco antes que un jugo o agua.  De los 21 años que he recorrido y de los 17 que recuerdo, he probado todos los elementos de la pirámide alimenticia y por ende he elaborado una lista de alimentos que personalmente no consumo y creo que no deberíamos consumir. Esta se basa en:

1.    Los alimentos enlatados: Los enlatados y hasta envases de plástico promulgan el BPA que es un químico tóxico vinculado a las anomalías en la reproducción, efectos neurológicos, riesgo elevado de cáncer de mama y de próstata, diabetes, enfermedades del corazón y más, aparte los conservantes que le agregan al producto para que perdure hasta por 3 años. Esto lo podemos evitar consumiendo frutas y vegetales frescos o marcas que utilicen frascos de vidrio.



2.    Las carnes procesadas: Los embutidos se hacen típicamente de carnes de animales que recibieron hormonas de crecimiento, antibióticos y otros medicamentos veterinarios. Estas carnes también contienen típicamente nitrito de sodio, aromas y colorantes químicos. Este tipo de carnes es algo en lo que digo que debe evitarse por completo, ya que las carnes procesadas aumentan el riesgo de cáncer y ninguna cantidad de carne procesada es “segura”. Las carnes que en conclusión son más saludables son las carnes de animales alimentados con pastura y orgánicas o el salmón.



3.    La margarina: consumir mantequilla con mucha frecuencia no es bueno, pero es mejor eso que plástico. Hay una gran variedad de componentes insalubres en las margarinas y otros impostores de la mantequilla, que incluyen las grasas trans, radicales libres emulsionantes y conservantes y otros disolventes tóxicos. La mantequilla de leche cruda es hecha de leche de vacas alimentadas con pastura. Es benéfica y rica en ácido linoleico, que es conocido para ayudar a combatir el cáncer y la diabetes.



4.    Los aceites Vegetales: Los aceites vegetales son altamente procesados, y cuando se consumen en grandes cantidades distorsionan el índice de grasas omega-6 y omega-3. Los aceites vegetales pueden oxidar el colesterol bueno, convirtiéndolo en colesterol malo. La mejor opción para cocinar es utilizar el aceite de coco ya que no es susceptible a dañarse al calentarse. El aceite de oliva se daña fácilmente por el calentamiento así que es mejor utilizarlo sobre ensaladas.



5.    Las cotufas de microondas: Para los que no lo saben las bolsas de “palomitas de maíz” de microondas están llenas de PFOA, y al calentarlas estos compuestos se filtran en las cotufas. Estas sustancias químicas son parte de un grupo de químicos, conocidos por perturbar el sistema endocrino y afectar a las hormonas de la sexualidad. La Agencia de Proteción al Medio Ambiente (por sus silgas en inlges) EPA ha nombrado a los PFC’s “probables cancerígenos“ y ha establecido que poseen riesgos de desarrollo y reproducción en los seres humanos.



6.    Sal de mesa: La sal es esencial para la vida, no se puede vivir sin ella. Pero, la "sal de mesa" regular y la sal encontrada en alimentos procesados ​​no es la misma sal que nuestro cuerpo realmente necesita. De hecho, la sal de mesa no tiene prácticamente nada en común con la sal natural. Una de ellas daña la salud, mientras que la otra lo beneficia.




.    Proteína aislada de soya: Lamentablemente, casi todo lo que le han hecho creer los medios de comunicación sobre la soya es simplemente falso. Uno de los peores problemas con la soya se deriva a causa de que el 90 al 95 por ciento de la soya cultivada en los Estados Unidos es transgénica o genéticamente  modificada (GM), y esta es utilizada para crear la Proteína Aislada de Soya. La soya transgénica está diseñada a ser "Roundup Ready", que significa que está diseñada para soportar otras dosis letales de herbicidas.
El ingrediente activo en el herbicida Roundup se llama glifosato, que es responsable de la interrupción del delicado equilibrio hormonal del ciclo reproductivo femenino.


Los endulzantes artificiales: Los endulzantes artificiales como el aspartame pueden estimular el apetito, aumentar los antojos por carbohidratos, y estimular el almacenamiento de grasa y crear un aumento en el peso. Recientemente se descubrió que la sacarina y el aspartame causan un mayor aumento de peso que el azúcar.




Comer helado, ¿y a correr para no engordar? Lo podemos hacer de otra forma

A priori la combinación de helado y “running” puede que no tenga mucho sentido. ¿Quién puede resistirse a los helados durante el verano? ¿El calor, la playa? todo invita a que tomemos este alimento refrescante y sin embargo, muchas mujeres lo ven como una tentación o como algo que no debería estar en nuestra alimentación.



Existe un método más sencillo de consumir helado sin que afecte la salud y dejando a un lado el remordimiento de pecar. Para despejar dudas, ¿en qué lugar de la pirámide alimenticia se encuentra el helado? La realidad es que los helados se encuentran dentro del grupo de alimentos que hay que consumir con moderación pero a diferencia de otros alimentos de este grupo como podría ser la bollería que no nos aporta básicamente nada, los helados tienen unas propiedades nutricionales que los hacen mucho más interesantes.



Tipos de helados hay muchos y no sabíamos que existían, así que vamos a conocer qué tipo de helados se hallan y cuáles son más recomendables:

Helados a base de agua: Esta sería la opción más ligera. Estos helados contienen pocas calorías (entre 65-140 por 100g) y nutrientes. Básicamente su composición es agua y azúcares.
Este tipo de helado es una buena opción para las mujeres que durante el verano disminuimos mucho el nivel de ejercicio, de esta manera, se puede evitar kilos de más. Debemos recordar que hay que consumirlos de manera esporádica.
Helados a base de leche u otros lácteos: Estos helados contienen un valor calórico superior, entre 200-300Kcal/100g- no obstante, al llevar lácteos en su composición, éstos pueden contribuir al aporte de calcio diario ya que su absorción es buena. Además, también nos aportan proteínas de buena calidad y por el tiempo que empleamos en consumirlos, se convierten en alimentos saciantes. Podríamos utilizar este tipo de helados como postre o como meriendas entre horas.
 Helados a base de crema y huevo: Estos serían los más calóricos pero también son los que nos aportan un mayor porcentaje de proteínas.  Por otro lado, pueden contener más colesterol y grasas totales, por lo que debemos consumir con moderación en mujeres que padezcan dislipemias.
Si eres una persona totalmente en verano o buscas objetivos ambiciosos, no deberías abusar de este helado pues dentro de la dieta habitual ya suele ser alta tanto en proteínas como en grasas y colesterol.

Aparte de estas tres clasificaciones, como lo mencioné al principio, hay muchos tipos de helados y cada vez más, la industria alimenticia se esfuerza por mejorar la calidad y la composición nutricional de los mismos, así que otras buenas opciones serían los helados sin azúcar para diabéticos o los helados aptos para celíacos. No obstante, si se dispone de tiempo, siempre podemos innovar fabricando nuestros propios helados y asegurándonos de que los ingredientes que contienen sean saludables y naturales.

6 frutas que estamos consumiendo mal

Esto no se trata de que las estemos consumiendo a una hora inadecuada, esto es un video que te muestra cómo comer 6 frutas de una manera más sencilla.

Si bien, muchos buscamos la manera más práctica de realizar las cosas, y en cuanto a alimentos mucho más, pues a los que no les gusta montar un desastre en la cocina se las ingenian para hacer las cosas más fáciles.

En este video vamos a ver 6 frutas como el kiwi, la granada, mango, naranja, fresas y patilla son cortadas de una manera rápida y sencilla para comer por la compañía de noticias en internet BuzzFedd fundada en la ciudad de Nueva York en el 2006. El método de la fresa ya lo conocía, pero después de ver el video intenté con la patilla, el mango y la naranja y funcionó completamente. Ahora mi manera de ver las frutas cambiará de acuerdo a sus perspectivas.


¡Se los recomiendo!




Las espinacas, ¿Para qué sirven?

Desde pequeños, quienes crecimos viendo al personaje de Popeye hemos aprendido acerca de la fuerza que dan las espinacas. ¿Mito o realidad?, lo cierto es que la espinaca constituye una fuente natural de nutrientes, cuyo consumo es muy importante para nuestro organismo.

Es cultivada como verdura por sus hojas comestibles, grandes y de color verde muy oscuro. Su cultivo se realiza durante todo el año y se puede consumir de todas las formas, fresca, cocida o frita.  Estos son los beneficios que aporta a nuestro organismo (omitiendo el súper musculo inmediato del personaje Popeye):



·         La espinaca es una verdura considerada de gran valor por la comunidad médica para tratar los problemas de anemia, así como en su prevención. La razón es que tiene grandes cantidades de hierro. El consumo regular de esta verdura aumenta los niveles de hemoglobina. Se puede consumir en sopas, ensaladas, jugos, o incluso se le puede poner a la masa para preparar pastas.

·         Consumir espinaca frecuentemente, como mascar sus hojas es un tratamiento excelente contra las caries y para prevenir cualquier infección bucal y dental.

·         Junto con otros vegetales, la espinaca tiene la propiedad de proteger las membranas mucosas del estómago, por lo tanto, ayuda a prevenir la aparición de úlceras gástricas.

·         Se considera que comer hojas crudas de espinaca, así como jugo de espinaca, es una vía natural para favorecer los procesos intestinales. Si queremos tratar el estreñimiento, entonces incluir grandes cantidades de este vegetal en al menos una comida del día nos beneficiara.

·         Este vegetal es una fuente de beta-carotenos y otros compuestos útiles para la vista. Previene la deficiencia de vitamina A, el escozor en los ojos, las úlceras oculares y la resequedad.

·         Al tener un contenido alto en potasio y sodio, la espinaca es muy beneficiosa para mantener estables los niveles de presión arterial. El ácido fólico presente en ella contribuye a reducir la hipertensión, a relajar las venas y a mantener el flujo sanguíneo adecuado.

·         Posee antioxidantes que fortalecen los músculos, especialmente los del corazón, que bombean sangre a todas las zonas del cuerpo. Es por eso que previene las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión, así como los trastornos coronarios.

·         Diversos compuestos presentes en la espinaca actúan como poderosos antioxidantes que previenen los efectos de los rayos ultravioletas sobre los ojos, causantes de las cataratas.

·         El potasio, el ácido fólico y otros antioxidantes que tiene la espinaca ofrecen beneficios neurológicos, como la reducción de riesgo de padecer el mal de Alzheimer.


·         Previene la ocurrencia de distintos tipos de cáncer, incluyendo los de la vejiga, próstata, hígado y pulmones. También se implementa en las dietas de pacientes que padecen tumores y enfermedades cancerígenas para fortalecer su organismo. Con esto concluimos que el único mito era el incremento inmediato de los bíceps de Popeye.

¿El ser humano debería consumir carnes rojas?

Lo siguiente que voy a decir lo hago con una sola intención y es bastante personal. Para los que me conocen lo suficiente saben que no me gusta la carne roja. Principalmente porque me da asco verla cruda, soy muy remilgosa con los nervios, me pongo demasiado sensible al saber que es de una vaca muerta, y muchas razones por las que no me gusta comerla.


No puedo negar que las carnes rojas son ricas en proteínas, es una excelente fuente de hierro, fósforo, zinc, y ofrece vitaminas del complejo B como ácido fólico, B12, B1, B2 y B5.

Ahora bien, resaltando el tema en su esencia el ser humano NO es carnívoro. El ser humano no se encuentra pensado como un ser carnívoro. Y eso se demuestra de una forma muy sencilla: nuestros intestinos son largos en comparación con otros animales que sólo contemplan la carne en su dieta, y esto hace que se produzca cierta descomposición que altera la flora intestinal. Además, las grasas saturadas de la carne no las asimilamos bien dentro de la salud ya que están relacionadas con problemas cardiovasculares, arterioesclerosis o el colesterol; y su alto contenido en ácido úrico provoca cálculos. No todo conocemos las condiciones en las que crían los ganados que comemos pero “vivir enjaulado, con barro hasta el estomago, exprimiéndonos hasta la última gota de leche que es para el beneficio de otros (Según creo que piensa la vaca)” es una vida innegablemente anti-natural.

El sentido común debe dictarnos que la comida que nos nutra debe estar bien nutrida también, pero, las practicas modernas de conservación garantizan lo contrario de un alimento sano. El uso desmesurado de antibióticos y conservativos durante la vida de un animal que también recibe un cóctel químico con vacunas, analgésicos y hormonas del crecimiento son aquellos que hacen que la carne se vea fresca, pero productos nuevos creados a base de partes animales como la infame baba rosa; se encuentra hasta en el 70% de la carne procesada  y usa sustancias como amoniaco para hacer que la carne se vea más atractiva.

Además, el efecto invernadero está muy relacionado con los gases que emite el ganado. Actualmente existen billones de animales de pastoreo que producen cantidades enormes de gases contaminantes, entre ellos el metano y dos tercios del amoniaco del planeta provienen de las vacas. Se cree que el calentamiento global de la era jurásica fue acelerado por el gas metano producido por los dinosaurios.

 Otro punto es que, nuestra dentadura no es la ideal para comer carne debido a que no cuenta con filosos colmillos para este efecto como los del león o el tiburón. Si no tenemos fenotipos de cazadores entonces solo por gusto y un poco más de proteínas decidimos ser carroñeros.





Por último, no es lo mismo carnes rojas procesadas que carnes rojas frescas. Un aspecto que no se puede dejar a un lado es que muchos estudios hablan indistintamente carnes rojas y de carnes procesadas como salchichas, hamburguesas y todos los embutidos. Sin embargo, no es lo mismo carnes procesadas que tienen mucha mayor concentración de sodio y aditivos que carnes rojas frescas. Si el producto no es nacional, las probabilidades de que este sea fresco son muy bajas. Que dicen que los conservantes es para evitar su contaminación? Estos mismos también son colaboradores de proliferación de bacterias junto a los medios y entornos que transporta la carne.

Voy a darle un poco de crédito a los amantes del jugoso filete porque aunque a mí no me gusta, a muchos les ha aportado elementos nutricionales como lo mencioné al principio. Si pudiéramos criar ganado y tener nuestro propio matadero evitaríamos este tedioso trabajo, pero (aparte de que va en contra de lo que opino) está demás explicar el trabajo que llevaría realizar esa labor (empezando porque hay cuidar una vaca), y aunque no lo crean el ser humano tiene todas las condiciones de consumir carne cortada pero recientemente (y moderadamente), si no, pregúntenle a Bear Grylls que ya se hubiera muerto desde que comenzó la emisión de su programa “Man vs Wild” en el 2006.

¿Estamos consumiendo la cantidad adecuada de alimentos?


Hemos elaborado una muy mala costumbre de comer un poco más en cuanto al tamaño de las porciones de alimentos me refiero. ¿Y de donde agarramos esa costumbre? No sé pana, pero me estreso internamente cuando veo a alguien bajarse dos y tres vasos de refresco durante el almuerzo o la cena.
Ahora hablando en serio, esta tendencia ha arraigado dentro de la cultura alimenticia por  elementos de difusión de comunicación donde en nuestro rol de ser altamente visuales y auditivos absorbemos los fines de la publicidad y la propaganda, debido a que estos juegan mucho con los sentidos para que queramos adquirir el producto, y saben que no es mentira cuando se decepcionan por comprar una Big Mac que se las presentan en la pantalla del tamaño de los patacones de Q´Pinchos y les dan una hamburguesa que no sobre sale la palma de la mano.
Del principio de acción/reacción: A mayor propaganda aumenta más el consumo.

El proceso digestivo comienza desde que la comida entra por los ojos, y gracias a esa desgracia dejamos a un lado la cantidad de elementos nutricionales que necesita nuestro organismo para trabajar de manera distribuida. Pero, ¿Cómo saber las medidas justas que debemos consumir?

De Quo revista: La revista para mentes inquietas, se ha publicado una nueva tendencia gastronómica para mantener una alimentación balanceada que aboga por comer con “tijeras” metafóricamente, es decir, recortando el tamaño de lo que ingerimos antes de ponerlo en el plato. ¿Y se puede calcular visualmente 100 o 200 g de pollo? No con exactitud, pero podemos comparar con objetos cotidianos para conseguir la porción perfecta de la siguiente manera.

En el caso de las carnes, aves y pescados hay que comer tres o cuatro raciones a la semana del tamaño de un iPod, o lo que es lo mismo, tres o cuatro filetes de 125-150 g cada uno. Si se trata de lácteos, debemos tomar cada día entre dos y cuatro tazas de 200 a 250 ml. Claro que si lo prefieres, puedes sustituirlo por una bola de helado del tamaño de una pelota de tenis. Esta misma pelota te servirá como referencia para saber cuánto es una dosis perfecta de pasta o arroz, pero si son panquecas, compáralos con un CD, y uno a la semana.

En cuanto a medidas, hay que elegir siempre el tamaño pequeño y comer de todo. Al pedir una hamburguesa pequeña en lugar de una grande te librarás más o menos de 150 calorías.
Para saber cuánto arroz puedes comer basta con que compares la dosis con una pelota de tenis. Con las verduras es con lo que menos tienes que restringirte. Un plato sopero o una ensaladera individual pueden contener perfectamente una de las dos raciones de 150-200 g que necesita el organismo. Con la fruta basta con tres piezas medianas al día o a dos rodajas cuando es melón y patilla. El investigador Grande Covián decía que “hay que comer de todo, pero en plato de postre”. 


Existe una guía de nutrición del departamento de agricultura de Estados Unidos conocido como el movimiento MyPlate, que distribuye de manera ideal las porciones de frutas, verduras, granos, proteínas y productos lácteos aplicando la teoría de los colores para la alimentación equilibrada. En España empiezan a hacer furor las listas de intercambios. Se trata de relaciones de alimentos intercambiables unos por otros. “Incluye los tres grupos de nutrientes”, explica Giuseppe Russolillo, presidente de la Asociación Española de Dietistas y Nutricionistas, “y va acompañado de imágenes a tamaño real, para que se vea cuánto ocupan los diferentes intercambios de alimentos”. Por ejemplo, un vaso de leche se sustituye por dos yogures, una cucharada de aceite de oliva por un puñadito de nueces o almendras, un mouse de computadora de guisantes por una taza de garbanzos.

Vamos a poner más gráfica la idea!

Dos bombillos a la semana: Dale a los garbanzos la forma de un bombillo. Esto es equivalente a unos 60g de esta verdura, una ración que debemos tomar semanalmente entre dos y cuatro veces.


Hilo dental de vez en cuando: El chocolate, mejor negro, debemos tomarlo solo ocasionalmente y no más que una porción del tamaño de una cajita de seda dental, unas 100 kcal.


Comete  la palma: Pide en la carnicería un filete como la palma de tu mano, no muy grueso. En peso equivaldrá a unos 100 gr, que es la cantidad recomendada tres o cuatro veces a la semana; pero ojo, intenta variar el tipo de carne.


Un ratón de guisantes: Para saber cuánto ocupa cada una de las 2-4 raciones de verduras que debes tomar semanalmente, existen varios métodos. Uno es compararla con un ratón de ordenador. La ración de 60 gramos de guisantes aporta 9 hidratos de carbono, 3,6 de proteínas, 24,3 kilocalorías, 180 miligramos de potasio, entre otros.




Una pirámide de dados: Imagina lo que ocuparían seis dados de queso. Esos 60 g son lo que tenemos que tomar un par de veces al día si no bebemos leche.



Un póquer de pescado: Añade a tu alimentación entre tres y cuatro raciones de pescado cada semana con un peso de entre 125 y 150 gramos cada una, sin pie, escamas ni espinas; o lo que es lo mismo del tamaño de un mazo de cartas.


Y si esto no basta para saciar el apetito entonces empieza a montarle trampas a la mente que favorezcan la sensación de saciedad como utilizar platos pequeños para que las raciones vistan completamente lo que vas a consumir, igualmente con los cubiertos y vasos  para comenzar a hacer los recortes adecuados.

sábado, 2 de agosto de 2014

Huertos urbanos: Un trabajo posible en espacios reducidos


Los jardines verticales han alcanzado un notorio llamado de atención ante las vidas rurales hace algunos años, donde considerablemente usuarios de distintas poblaciones han decidido adentrar poco a poco en sus hogares esta nueva estrategia de jardines convirtiéndolos no sólo en elemento de consumo individual, sino en elementos de decoración para los espacios interiores, como el que se levanta en el edificio de Caixa  Fórum, en Madrid, como uno de sus máximos exponentes en España.

Se reconoce que los huertos son una gran terapia para la población que habita en las ciudades asfixiados de tanto cemento. Tal vez se deba a que trabajar la tierra tiene algún poder curativo, o sencillamente al hecho de la satisfacción que da ver los retoños de las aromáticas o las hortalizas asomar y llevar el fruto a la mesa, sabiendo que fue cultivado por nuestras manos. Cualquiera que sea el motivo, los huertos grandes y pequeños, en macetas o en los patios, siempre ha presentado un rol de  multiplicarse y prevalecer.


Si bien, antes se buscaba el desarrollo de metrópolis no se es muy tarde para querer deshacer o aligerar la carga de espacios reducidos que han quedado en las ciudades desarrolladas, por lo tanto los huertos verticales se han convertido en la respuesta para aquellos urbanistas que desean una relación con la tierra y apenas tienen espacio en sus hogares o departamentos cada vez más minúsculos.

Ahora bien, toca darle una vuelta de tuerca al panorama e ir más allá del cultivo de musgos, líquenes y plantas estabilizadas con las que iniciaron este tipo de composiciones. ¿Por qué no plantar huertos verticales? ¿Acaso no se cultivaban patatas en las macetas de geranios durante los años de la posguerra? Nada debería contradecir que los huertos verticales se han convertido en la respuesta para aquellos urbanistas que valoran tener una relación con la tierra y apenas tienen espacio en sus hogares o apartamentos, cada vez más pequeños.

Es por eso que en estos tiempos de cautela sobre temas como el cambio climático y la contaminación atmosférica en las ciudades, los arquitectos y diseñadores empiezan a hacer una contribución estética y de cuidado al medio ambiente. Los primeros ejemplos aparecieron en Alemania y actualmente más de cien ayuntamientos de ese país ofrecen incentivos para la construcción de cubiertas ecológicas, que inclusive, pueden tener un interés productivo, y aquí es donde entra el rol de los pequeños huertos.
Por el interés de muchos sobre este proyecto emprendedor se han creado materiales nuevos acompañados de tecnologías alternativas energéticamente eficientes que ayudan a esta especie de moda, donde el obstáculo principal hasta hoy es el peligro que acarrea ante las construcciones, si no se evita que las raíces de las plantas penetren las cubiertas o los muros. Sin embargo, todo tiene solución, y retoma el juego el tema de una impermeabilización correcta. Empiezan a verse ejemplos viables en ciudades del mundo como la obra de Patrick Blanc, botánico y arquitecto francés que, imitando la naturaleza, diseña muros vegetales con plantas ligeras, irrigadas automáticamente con agua y nutrientes para que la planta no busque su alimento extendiéndose y profundizando sus raíces.
En las sociedades actuales basadas en los dogmas de la eficiencia económica y la competitividad internacional, los problemas ambientales globales son consecuencias de los modos de producción y consumo. El hacinamiento debido a este crecimiento desmedido, se traduce en un déficit de áreas verdes por habitante, donde el hombre es el mayor productor de residuos y contaminación ambiental. En las últimas décadas los arquitectos, constructores y planificadores urbanos del mundo han empezado a recurrir a elaborar muros y azoteas verdes por su belleza, practicidad y capacidad para aminorar los extremos ambientales que imperan en los techos convencionales.
La creación y transformación de espacios en jardines verticales y azoteas verdes, atiende importantes beneficios, debido a la utilización de tecnologías alternativas energéticamente eficientes y productivas que, mediante la integración de un sistema basado en patrones naturales y el aprovechamiento de recursos locales, favorecen la calidad de nuestras vidas.
Fácilmente se pueden puntualizar planes para la efectuación de este proyecto, es decir intentar disminuir esta falta de formación que junto con los materiales adecuados y un mínimo de conocimiento del cultivo de plantas donde junto con la influencia del clima en la toma de decisiones en horticultura, han surgido medidas de formación de productividad de las plantas. Factores importantes como la luz y la temperatura a lo largo del año y, en menor medida, factores como la lluvia o el viento son los elementos que se necesitan para condicionar los huertos para poder decidir qué plantar y cuándo.

Existen organizaciones para la ecorevolución como el Movimiento Novos Rurais proveniente de Portuguesa, donde esta organización promueve valores que facilitan el acercamiento con la naturaleza dentro de las ciudades, en donde se busca devolver a la sociedad urbana el placer de cultivar y cuidar pequeños huertos.

Dentro del mercado se han creado macetas específicas para las composiciones de huertos. Está el uso de las botellas PET que fue un modelo creado por el brasilero Marcelo Rosenbaum.



Este es un modelo que se ha expandido y utilizado innumerables veces, donde gran parte de las instituciones educativas lo implementan como proyecto para que los jóvenes  tomen esta iniciativa de decorar la casa de estudio y fomentar la implementación en sus hogares.

Otras opciones como el ingenioso sistema modular Minigarden, permite cultivar plantas aromáticas, decorativas e incluso algunos vegetales pequeños en una estructura vertical con una estética vanguardista que se adapta a cualquier tipo de espacio.
                                                  


Existen diversidad de alternativas para contribuir en las plantaciones que no necesariamente debe tener como soporte un suelo una pared, como el Aerogarden, el cultivo hidropónico, medidas ingeniosas y minimalistas paralelas al Minigarden como la idea de Begoña de Begoña, Leopoldo, pero igualmente cumplen con el papel que se desea instaurar sobre las plantaciones en base a los espacios reducidos, de manera que aportan a crear un balance que sustente el desarrollo y así proliferar en la sociedad contemporánea.