Los jardines verticales han
alcanzado un notorio llamado de atención ante las vidas rurales hace algunos
años, donde considerablemente usuarios de distintas poblaciones han decidido
adentrar poco a poco en sus hogares esta nueva estrategia de jardines
convirtiéndolos no sólo en elemento de consumo individual, sino en elementos de
decoración para los espacios interiores, como el que se levanta en el edificio
de Caixa
Fórum, en Madrid, como uno de sus máximos exponentes en España.
Se reconoce que los huertos son
una gran terapia para la población que habita en las ciudades asfixiados de
tanto cemento. Tal vez se deba a que trabajar la tierra tiene algún poder
curativo, o sencillamente al hecho de la satisfacción que da ver los retoños de
las aromáticas o las hortalizas asomar y llevar el fruto a la mesa, sabiendo
que fue cultivado por nuestras manos. Cualquiera que sea el motivo, los huertos
grandes y pequeños, en macetas o en los patios, siempre ha presentado un rol de
multiplicarse y prevalecer.
Si bien, antes se buscaba el desarrollo de
metrópolis no se es muy tarde para querer deshacer o aligerar la carga de
espacios reducidos que han quedado en las ciudades desarrolladas, por lo tanto
los huertos verticales se han
convertido en la respuesta para aquellos
urbanistas que desean una relación con la tierra y
apenas tienen espacio en sus hogares o departamentos cada vez más minúsculos.
Ahora bien, toca darle una vuelta de tuerca
al panorama e ir más allá del cultivo de musgos, líquenes y plantas estabilizadas
con las que iniciaron este tipo de composiciones. ¿Por qué no plantar huertos
verticales? ¿Acaso no se cultivaban patatas en las macetas de geranios durante
los años de la posguerra? Nada debería contradecir que los huertos verticales se
han convertido en la respuesta para aquellos urbanistas
que valoran tener una relación con la tierra y apenas tienen espacio en sus
hogares o apartamentos, cada vez más pequeños.
Es
por eso que en estos tiempos de cautela sobre temas como el cambio climático y
la contaminación atmosférica en las ciudades, los arquitectos y diseñadores empiezan
a hacer una contribución estética y de cuidado al medio ambiente. Los primeros
ejemplos aparecieron en Alemania y actualmente más de cien ayuntamientos de ese
país ofrecen incentivos para la construcción de cubiertas ecológicas, que
inclusive, pueden tener un interés productivo, y aquí es donde entra el rol de
los pequeños huertos.
Por el interés de muchos sobre este proyecto
emprendedor se han creado materiales nuevos acompañados de tecnologías
alternativas energéticamente eficientes que ayudan a esta especie de moda,
donde el obstáculo principal hasta hoy es el peligro que acarrea ante las
construcciones, si no se evita que las raíces de las plantas penetren las
cubiertas o los muros. Sin embargo, todo tiene solución, y retoma el juego el
tema de una impermeabilización correcta. Empiezan a verse ejemplos viables en
ciudades del mundo como la obra de Patrick Blanc, botánico y
arquitecto francés que, imitando la naturaleza, diseña muros vegetales con
plantas ligeras, irrigadas automáticamente con agua y nutrientes para que la
planta no busque su alimento extendiéndose y profundizando sus raíces.
En las sociedades actuales basadas en los dogmas
de la eficiencia económica y la competitividad internacional, los problemas
ambientales globales son consecuencias de los modos de producción y consumo. El
hacinamiento debido a este crecimiento desmedido, se traduce en un déficit de
áreas verdes por habitante, donde el hombre es el mayor productor de residuos y
contaminación ambiental. En las últimas décadas los arquitectos, constructores
y planificadores urbanos del mundo han empezado a recurrir a elaborar muros y
azoteas verdes por su belleza, practicidad y capacidad para aminorar los
extremos ambientales que imperan en los techos convencionales.
La creación
y transformación de espacios en jardines verticales y azoteas verdes, atiende
importantes beneficios, debido a la utilización de tecnologías alternativas
energéticamente eficientes y productivas que, mediante la integración de un sistema
basado en patrones naturales y el aprovechamiento de recursos locales,
favorecen la calidad de nuestras vidas.
Fácilmente
se pueden puntualizar planes para la efectuación de este proyecto, es decir
intentar disminuir esta falta de formación que junto con los materiales
adecuados y un mínimo de conocimiento del cultivo de plantas donde
junto con la influencia del clima en la toma de decisiones en horticultura, han
surgido medidas de formación de productividad de las plantas. Factores
importantes como la luz y la temperatura a lo largo del año y, en menor medida,
factores como la lluvia o el viento son los elementos que se necesitan para
condicionar los huertos para poder decidir qué plantar y cuándo.
Existen organizaciones para la ecorevolución como el Movimiento Novos
Rurais proveniente de Portuguesa, donde esta organización promueve valores que
facilitan el acercamiento con la naturaleza dentro de las ciudades, en donde se
busca devolver a la sociedad urbana el placer de cultivar y cuidar pequeños
huertos.
Dentro del mercado se
han creado macetas específicas para las composiciones de huertos. Está el uso
de las botellas
PET que fue un modelo creado por el brasilero Marcelo Rosenbaum.
Este es un
modelo que se ha expandido y utilizado innumerables veces, donde gran parte de las
instituciones educativas lo implementan como proyecto para que los jóvenes tomen esta iniciativa de decorar la casa de
estudio y fomentar la implementación en sus hogares.
Otras opciones como el ingenioso sistema modular Minigarden, permite cultivar plantas aromáticas, decorativas e incluso algunos vegetales pequeños en una estructura vertical con una estética vanguardista que se adapta a cualquier tipo de espacio.
Existen diversidad de alternativas para contribuir en las plantaciones
que no necesariamente debe tener como soporte un suelo una pared, como el Aerogarden,
el cultivo hidropónico, medidas
ingeniosas y minimalistas paralelas al Minigarden como la idea de Begoña de Begoña, Leopoldo,
pero igualmente cumplen con el papel que se desea instaurar sobre las
plantaciones en base a los espacios reducidos, de manera que aportan a crear un
balance que sustente el desarrollo y así proliferar en la sociedad contemporánea.


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