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sábado, 2 de agosto de 2014

Huertos urbanos: Un trabajo posible en espacios reducidos


Los jardines verticales han alcanzado un notorio llamado de atención ante las vidas rurales hace algunos años, donde considerablemente usuarios de distintas poblaciones han decidido adentrar poco a poco en sus hogares esta nueva estrategia de jardines convirtiéndolos no sólo en elemento de consumo individual, sino en elementos de decoración para los espacios interiores, como el que se levanta en el edificio de Caixa  Fórum, en Madrid, como uno de sus máximos exponentes en España.

Se reconoce que los huertos son una gran terapia para la población que habita en las ciudades asfixiados de tanto cemento. Tal vez se deba a que trabajar la tierra tiene algún poder curativo, o sencillamente al hecho de la satisfacción que da ver los retoños de las aromáticas o las hortalizas asomar y llevar el fruto a la mesa, sabiendo que fue cultivado por nuestras manos. Cualquiera que sea el motivo, los huertos grandes y pequeños, en macetas o en los patios, siempre ha presentado un rol de  multiplicarse y prevalecer.


Si bien, antes se buscaba el desarrollo de metrópolis no se es muy tarde para querer deshacer o aligerar la carga de espacios reducidos que han quedado en las ciudades desarrolladas, por lo tanto los huertos verticales se han convertido en la respuesta para aquellos urbanistas que desean una relación con la tierra y apenas tienen espacio en sus hogares o departamentos cada vez más minúsculos.

Ahora bien, toca darle una vuelta de tuerca al panorama e ir más allá del cultivo de musgos, líquenes y plantas estabilizadas con las que iniciaron este tipo de composiciones. ¿Por qué no plantar huertos verticales? ¿Acaso no se cultivaban patatas en las macetas de geranios durante los años de la posguerra? Nada debería contradecir que los huertos verticales se han convertido en la respuesta para aquellos urbanistas que valoran tener una relación con la tierra y apenas tienen espacio en sus hogares o apartamentos, cada vez más pequeños.

Es por eso que en estos tiempos de cautela sobre temas como el cambio climático y la contaminación atmosférica en las ciudades, los arquitectos y diseñadores empiezan a hacer una contribución estética y de cuidado al medio ambiente. Los primeros ejemplos aparecieron en Alemania y actualmente más de cien ayuntamientos de ese país ofrecen incentivos para la construcción de cubiertas ecológicas, que inclusive, pueden tener un interés productivo, y aquí es donde entra el rol de los pequeños huertos.
Por el interés de muchos sobre este proyecto emprendedor se han creado materiales nuevos acompañados de tecnologías alternativas energéticamente eficientes que ayudan a esta especie de moda, donde el obstáculo principal hasta hoy es el peligro que acarrea ante las construcciones, si no se evita que las raíces de las plantas penetren las cubiertas o los muros. Sin embargo, todo tiene solución, y retoma el juego el tema de una impermeabilización correcta. Empiezan a verse ejemplos viables en ciudades del mundo como la obra de Patrick Blanc, botánico y arquitecto francés que, imitando la naturaleza, diseña muros vegetales con plantas ligeras, irrigadas automáticamente con agua y nutrientes para que la planta no busque su alimento extendiéndose y profundizando sus raíces.
En las sociedades actuales basadas en los dogmas de la eficiencia económica y la competitividad internacional, los problemas ambientales globales son consecuencias de los modos de producción y consumo. El hacinamiento debido a este crecimiento desmedido, se traduce en un déficit de áreas verdes por habitante, donde el hombre es el mayor productor de residuos y contaminación ambiental. En las últimas décadas los arquitectos, constructores y planificadores urbanos del mundo han empezado a recurrir a elaborar muros y azoteas verdes por su belleza, practicidad y capacidad para aminorar los extremos ambientales que imperan en los techos convencionales.
La creación y transformación de espacios en jardines verticales y azoteas verdes, atiende importantes beneficios, debido a la utilización de tecnologías alternativas energéticamente eficientes y productivas que, mediante la integración de un sistema basado en patrones naturales y el aprovechamiento de recursos locales, favorecen la calidad de nuestras vidas.
Fácilmente se pueden puntualizar planes para la efectuación de este proyecto, es decir intentar disminuir esta falta de formación que junto con los materiales adecuados y un mínimo de conocimiento del cultivo de plantas donde junto con la influencia del clima en la toma de decisiones en horticultura, han surgido medidas de formación de productividad de las plantas. Factores importantes como la luz y la temperatura a lo largo del año y, en menor medida, factores como la lluvia o el viento son los elementos que se necesitan para condicionar los huertos para poder decidir qué plantar y cuándo.

Existen organizaciones para la ecorevolución como el Movimiento Novos Rurais proveniente de Portuguesa, donde esta organización promueve valores que facilitan el acercamiento con la naturaleza dentro de las ciudades, en donde se busca devolver a la sociedad urbana el placer de cultivar y cuidar pequeños huertos.

Dentro del mercado se han creado macetas específicas para las composiciones de huertos. Está el uso de las botellas PET que fue un modelo creado por el brasilero Marcelo Rosenbaum.



Este es un modelo que se ha expandido y utilizado innumerables veces, donde gran parte de las instituciones educativas lo implementan como proyecto para que los jóvenes  tomen esta iniciativa de decorar la casa de estudio y fomentar la implementación en sus hogares.

Otras opciones como el ingenioso sistema modular Minigarden, permite cultivar plantas aromáticas, decorativas e incluso algunos vegetales pequeños en una estructura vertical con una estética vanguardista que se adapta a cualquier tipo de espacio.
                                                  


Existen diversidad de alternativas para contribuir en las plantaciones que no necesariamente debe tener como soporte un suelo una pared, como el Aerogarden, el cultivo hidropónico, medidas ingeniosas y minimalistas paralelas al Minigarden como la idea de Begoña de Begoña, Leopoldo, pero igualmente cumplen con el papel que se desea instaurar sobre las plantaciones en base a los espacios reducidos, de manera que aportan a crear un balance que sustente el desarrollo y así proliferar en la sociedad contemporánea.